Camila Dabat, Vanesa Lio

Trabajo presentado en las Jornadas de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales- UBA, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, llevadas a cabo en noviembre de 2013.


1. Introducción
En las últimas décadas, las políticas de seguridad han alcanzado una centralidad
cada vez mayor en las planificaciones de gobierno, tanto a nivel nacional como
provincial y municipal. El fenómeno de la inseguridad urbana, instalado como principal
problema público desde 2008 (Lagos & Dammert, 2012), se consolidó como eje de
campañas electorales y agendas mediáticas. De esta forma, la batalla contra el delito se
convirtió en uno de los principales motores de la gubernamentalidad y, durante los
períodos electorales, la disputa a nivel discursivo se centró en torno a las definiciones de
la inseguridad, los riesgos de la ciudad y los miedos actuales.
La campaña electoral es, a su vez, una instancia en la cual se pueden analizar las
diferentes formas de gubernamentalidad que se ponen en juego. Para esto es necesario
considerar dos instancias que se condicionan mutuamente: las racionalidades políticas,
que son “campos discursivos de configuración cambiante en cuyo marco se produce la
conceptualización del ejercicio del poder”, y las tecnologías de gobierno, entendidas
como “procedimientos prácticos por los cuales el saber se inscribe en el ejercicio
práctico del poder, la autoridad y el dominio” (De Marinis, 1999).
Entre las racionalidades políticas relacionadas a la cuestión de la seguridad que
atraviesan el discurso electoralista se pueden identificar a las siguientes:

 La inseguridad es el principal problema de los habitantes de la provincia de
Buenos Aires.
 La inseguridad es lo que quita la tranquilidad a los ciudadanos y los hace vivir
con miedo.
 Para resolver el problema de la inseguridad hay que invertir en prevención.
 La justicia es lenta y los delincuentes no son juzgados ni condenados
adecuadamente.

A partir de estas cuestiones, los candidatos proponen ciertas tecnologías políticas
destinadas a dar respuesta a las racionalidades que circulan. El concepto permite incluir
agentes no humanos que atraviesan las relaciones sociales y que tienen un papel
fundamental en la modelación de la conducta de los individuos (De Marinis, 1999).
También hay que destacar que la implementación de las mismas está determinada por
las contingencias, esto es así en el funcionamiento de la gubernamentalidad en general,
pero en el seno de una campaña electoral aparece mucho más marcado: los candidatos
orientan sus propuestas en base a los sucesos que tengan lugar (o no) durante el período
de elecciones. Por lo tanto, las tecnologías de gobierno que se identifican las
discursividades analizadas son:
 Baja en la edad de imputabilidad de los menores que comenten delitos.
 Creación de policías municipales.
 Colocación de más policías en las calles, ampliación y modernización de las
fuerzas de seguridad.
 Desarrollo de políticas de inclusión social y de prevención.
 Modernización de la justicia y dotación de mayores recursos

El presente trabajo propone un análisis desde una perspectiva biopolítica, la
misma es entendida como la necesidad de garantizar la seguridad sobre la vida de los
individuos (Gros, 2010: 285). En esta clave se analizan las propuestas en materia de
seguridad diseñadas por los diferentes candidatos a diputados por la Provincia de
Buenos Aires en el período previo a las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias
(PASO) y a las posteriores elecciones legislativas que tuvieron lugar en 2013. Se busca
demostrar de qué manera, en un contexto de campaña electoral, se establece
discursivamente una relación de contigüidad entre seguridad y vida, como si la garantía
de la primera fuera la condición de existencia de la segunda.

2. Provincia de Buenos Aires: un territorio caliente

2.a) Contexto
La provincia de Buenos Aires es el principal distrito electoral de Argentina.
Dividida en 135 partidos, posee más de 11 millones de electores que representan al 37%
del padrón nacional. En las elecciones legislativas de 2013 se pusieron en juego 35
bancas en la Cámara de Diputados. Debido a estas cuestiones es una plaza de
importancia fundamental en la configuración del mapa político nacional. En
consecuencia, los debates en materia de seguridad que surgieron durante la campaña
tuvieron una proyección hacia todo el país y muchos candidatos participaron en el
debate sobre temas como la baja en la edad de imputabilidad de los menores, la creación
de ministerios de Seguridad provinciales, el uso de cámaras de seguridad y las policías
municipales.

2.b) El nuevo Ministerio de Seguridad Provincial
Durante los últimos seis años la existencia de los ministerios de Justicia y
Seguridad fue variando de acuerdo a las diferentes coyunturas políticas. Hasta el 2007 la
provincia de Buenos Aires contaba con un ministerio de Seguridad, que el gobernador
Daniel Scioli decidió desdoblar en dos, creando así el ministerio de Seguridad –
precedido por el ex fiscal Carlos Stornelli- y el de Justicia –precedido por Ricardo
Casal. En el año 2010 se revierte esta decisión y se vuelven a fusionar ambos
organismos. Stornelli salió del gobierno, luego de la cuestionada actitud que la policía
tuvo en el desenlace del caso Pomar, y Casal quedó a cargo del Ministerio de Seguridad.
Finalmente, en septiembre de 2013 y en un contexto en el cual el reclamo por mayor
seguridad está en el centro de la campaña electoral, el gobernador decidió volver a
dividir los ministerios y designar a Alejandro Granados como ministro de Seguridad en
reemplazo de Ricardo Casal, quien quedó al frente del Ministerio de Justicia de la
provincia de Buenos Aires.

La estrategia en materia de seguridad impulsada por Granados tiene como eje un
plan Integral de Prevención que consiste en poner más efectivos policiales en las calles,
tarea que será realizada por oficiales bonaerenses, ex policías y agentes que cumplían
tareas administrativas. El financiamiento de nuevos móviles estará a cargo de cada
municipio mientras que el gobierno provincial colaborará con la logística y los recursos
humanos. Con esto se pretende mostrar una mayor presencia policial en las calles y
responder, en cierta medida, a la demanda colectiva de “mayor seguridad”.
A partir de esta medida, el oficialismo bonaerense impulsa la aplicación de
ciertas tecnologías de gobierno con el objetivo de responder a muchas de las
racionalidades políticas que circulan y que son la principal demanda del electorado
provincial. Si bien la creación del ministerio de Seguridad no es un tema que involucre
directamente a los candidatos analizados, la designación de Granados ha generado
grandes controversias y ha sido unos de los ejes del debate en materia de seguridad
entre los candidatos bonaerenses.
3. La seguridad en la campaña electoral: planes, programas y propuestas

El temor al delito tomó centralidad en la comunicación política de campaña a
partir de la caída de las sociedades salariales y la consolidación del neoliberalismo.
Como explica Jonathan Simon (2011) para el escenario norteamericano de la década del
sesenta: “Las campañas electorales para los cargos de alcalde, gobernador, procurador
general y, sobre todo, presidente de la nación se han transformado, en parte, en una
lucha por quién se muestra dispuesto a ir más lejos en su papel de acusador (…) Los
mandatarios deben mostrar que se identifican con la experiencia de victimización
delictiva y con el deseo de venganza que provoca”. (Simon, 2011: 55)

Las campañas electorales diseñadas por los principales partidos políticos en la
Provincia de Buenos Aires en 2013 no quedaron ajenas a esta lógica, a continuación se
analizan las estrategias comunicacionales y las propuestas en materia de seguridad que
utilizaron las cuatro principales fuerzas políticas: el Frente Renovador, Unidos por la
Libertad y el Trabajo, el Frente Progresista Cívico y Social y el Frente para la Victoria
3.a) Propuestas de seguridad en el Frente Renovador

El intendente de Tigre y primer candidato a diputado por el Frente Renovador
Sergio Massa declaraba en la previa a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias
(PASO): “La seguridad no es una obligación de los intendentes, pero es un pedido de
los vecinos y nosotros no escondemos la cabeza y vamos al frente contra los
delincuentes”. La administración de los miedos urbanos desde la discursividad de
campaña y la construcción de una legitimidad político-electoral a partir de la guerra
contra la inseguridad caracterizaron la comunicación política de los distintos candidatos
a diputados y senadores, tanto en el período previo a las PASO como en la disputa final
en pos de las elecciones abiertas del mes de octubre.
En el caso del nuevo Frente Renovador, esta utilización de la “seguridad” como
un eje de la campaña electoral representa un elemento de continuidad respecto a la
gestión del Intendente de Tigre y, en particular, a la comunicación institucional del
municipio. Especialmente desde el retorno de Massa a Tigre –luego de la interrupción
de su mandato para hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete de la Nación entre julio de
2008 y julio de 2009– el municipio adquirió un gran protagonismo, primero en el
contexto provincial y más tarde también a nivel nacional, respecto a sus políticas de
gestión de la inseguridad a nivel local. De hecho, ya en marzo de 2008 Tigre inauguraba
un plan municipal de monitoreo satelital pionero en el país y comenzaba lentamente a
posicionarse como un municipio “modelo” en lo que a sistemas de vigilancia con CCTV
respecta. En los años que siguieron, el plan “Alerta Tigre” generó un efecto dominó en
una gran cantidad de municipios bonaerenses que empezaron gradualmente a imitar su
iniciativa. Actualmente, además de contar con uno de los sistemas de monitoreo con
cámaras de seguridad más complejo y extenso de Argentina, se destaca por la especial
atención que sus dirigentes otorgan a la difusión de su política en materia de seguridad y
por la estrategia comunicacional diseñada.
Con una exaltación de la función poética del lenguaje descripta por Roman
Jakobson, la campaña gráfica del Frente Renovador liderado por Sergio Massa se centró
en el juego gráfico “+a”. Utilizando una estética minimalista, con un fondo negro y la
utilización de los colores rojo y amarillo que identifican la gestión de Sergio Massa
como intendente de Tigre, la gráfica se completaba con una palabra, que se proponía
como una idea o concepto: “seguro”, “futuro”, “unión” o “gestión”. Otra de las
secuencias gráficas de campaña utilizaba el símbolo “+” junto a estos conceptos,
adquiriendo así el significado de la palabra “más”. De esta forma, se presentan como
una suerte de propuesta de campaña: “+seguridad”, “+justicia”.
En concordancia con su política comunicacional a nivel municipal, la seguridad
fue un elemento central en el diseño de la campaña de Sergio Massa tanto para las
PASO como para las elecciones generales del mes de octubre. Poco después de haber
lanzado su campaña para las PASO, Massa presentó en el mes de julio una batería de
siete propuestas legislativas para “mejorar la seguridad de las personas”. Una y otra vez,
la inseguridad fue identificada como “la mayor preocupación de la gente”. Con las
imágenes de las cámaras de seguridad distribuidas por el municipio de Tigre a sus
espaldas, el candidato identificó los siete ejes centrales: tres de alcance nacional y otros
cuatro de alcance provincial. Las propuestas para la agenda nacional incluyeron tres
proyectos de ley enfocados en el endurecimiento de las penas: prisión perpetua para
quienes organicen o financien operaciones de narcotráfico, prisión perpetua para el
abuso sexual agravado por el vínculo e imprescriptibilidad de los delitos de homicidio
criminis causa, violación seguida de muerte, privación de la libertad seguida de muerte
y narcotráfico.
Los proyectos para la agenda provincial, en cambio, incluyeron: una ley para la
implementación de las policías municipales en la Provincia de Buenos Aires; un Ley de
Vigilancia Electrónica Mínima Obligatoria, que propone la obligatoriedad de una
cámara de seguridad cada 1.000 habitantes; la descentralización y modernización del
Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires; y una ley “Anti-Rueda Giratoria” para
limitar las excarcelaciones en la provincia.
De acuerdo al documento de presentación de las propuestas del Frente
Renovador, “la prevención es la base de toda política de seguridad”. El discurso
preventivo comienza a materializarse en Argentina a mediados de la década del ’90,
junto con una tendencia a la descentralización producto de una respuesta estatal
orientada a la reubicación y redefinición de responsabilidades (Sozzo, 2009). De hecho,
Alessandro Baratta (1998) señala que una de las características distintivas de este
modelo es la pluralización de agencias y/o actores estatales y no estatales que son
convocados para participar en el “gobierno de la seguridad”.
En este sentido, las propuestas de Massa combinan el recurso penal asociado al
objetivo de reprimir el delito y endurecer las penas, con la promoción de estrategias de
prevención que presentan a la tecnología como un elemento “fundamental” y la gestión
a nivel local como una prioridad. A esto se suma, en el plano discursivo, la inclusión de
la ciudadanía como partícipe activo en la lucha contra el delito. Con la frase “Todos
haciendo Argentina” el Frente Renovador se presentaba en su sitio web poco después de
su lanzamiento. Un “todos” que pretende incluir a “los más de 40 millones de
argentinos” en la construcción de una agenda que represente “los problemas reales y
cotidianos que preocupan a todos”: la justicia y la inseguridad encabezan la lista. La
estrategia participativa en materia de seguridad también representa un elemento de
continuidad con la gestión municipal, que se centralizó en la utilización de las nuevas
tecnologías, canales web y redes sociales, redefiniendo el programa como “Alerta Tigre
2.0”.
Por otra parte, la videovigilancia, estandarte de la gestión del Intendente de
Tigre en materia de seguridad, surge entre las estrategias de prevención situacional del
delito, es decir, como una intervención que impacta en la dimensión física y espacial de
la situación delimitada como potencialmente productora de oportunidades para la
comisión de actos delictivos (Sozzo, 2009). Al mismo tiempo, a fin de “desplegar un
servicio de prevención más eficiente, trasparente y próximo a la gente”, el Frente
Renovador establece que “el primer escalón en la prevención del delito debe estar a
cargo de las autoridades locales”, dado que el modelo centralizado de gestión de la
seguridad en la Provincia de Buenos Aire “ha dado muestras de ineficiencia y poca
transparencia”. Cámaras de seguridad y policías municipales son, en síntesis, los dos
ejes centrales de la estrategia de seguridad del candidato a diputado por el Frente
Renovador.
Estas propuestas se plasman en la estrategia de comunicación a través del
empleo de diferentes técnicas, pero en la mayoría de los casos, la idea de combate y de
lucha atravesaron la campaña de Sergio Massa: desde su primer spot previo a las PASO
donde “se ponía los guantes” para enfrentar al oficialismo hasta su estandarte de
campaña: “dar batalla” a la inseguridad. “Tolerancia cero” y “propuestas claras”
encabezan los nuevos spots de Massa para las elecciones generales de octubre.
En las propuestas en materia de seguridad hace un especial hincapié en mostrar
los resultados de la gestión en Tigre. Los spots que ilustran la temática muestran
imágenes del sistema de cámaras y monitoreo que se instaló en dicha localidad, se ve a
una policía eficiente, desarrollando sus funciones de manera activa y controlada desde
los centros de operaciones. Todo acompañado por una música similar a las de las
películas de acción que refuerza la idea de eficiencia que se pretende construir con las
imágenes y secuencias que se suceden en el plano visual. También adapta el juego “+a”
y lo condensa en la temática, de esta manera propone: “+penas – Prisión perpetua para
los narcotraficantes”, “+seguridad – Policía Municipal” y “+prevención – Sistema de
vigilancia y monitoreo”.
La campaña gráfica mantiene la misma estética que los spots audiovisuales, con
imágenes en la misma sintonía ancladas a la frase: “No se puede seguir ignorando la
inseguridad, hay que pelear de frente y a fondo. +ahora que nunca”.
La lucha contra el delito se relaciona con la posibilidad de “construir un gran
futuro” en un candidato que dice “escuchar” a los vecinos: “Así conocí a Laura –relata
Massa en el spot–, una vecina como vos que me contó que le habían robado tantas veces
que ya no se animaba a caminar sola por la calle”. Ante esto, las propuestas: “más
cámaras de seguridad y botones anti-pánico para prevenir, policía municipal para
controlar, y fiscales y jueces en cada barrio. Así como un cambio en la ley, para que los
delincuentes no entren por una puerta y salgan por la otra”.
En varias oportunidades incluye el verbo “pelear” en su discurso, asociándolo a
la acción, al desarrollo de políticas y a la puesta en práctica métodos eficientes que
permitan resolver la inseguridad, considerada la principal preocupación de los
habitantes de la provincia de Buenos Aires. En un tramo de uno de sus spots se lo
muestra en una actitud decidida, mirando fijo a la cámara y afirmando: “Si quieren
pelear, vamos a pelear. Vamos a pelear contra la inseguridad porque vos tenés miedo
(…)”. El interlocutor al que apela en este caso es a aquel votante que siente miedo
producto de la inseguridad, de esta manera, debido a las construcciones discursivas que
plantea, se focaliza en las víctimas o potenciales víctimas del delito, es a ellas a quienes
interpela de manera permanente: “Hay un temor a creer que apostar a la seguridad es
sinónimo de ser represivo, ‘facho’, de derecha, cuando en realidad, defender la
seguridad de la gente es defender la vida”, declaraba Massa en una entrevista una
semana antes de las elecciones.
3.c) Propuestas de seguridad del Frente para la Victoria
El oficialismo designó a Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora,
para encabezar la lista de diputados por la provincia de Buenos Aires. A diferencia del
resto de los partidos, el Frente para la Victoria no edificó su campaña en torno a la
problemática de la inseguridad, sino que fue un tema que se puso en debate luego de las
PASO y de la mano del propio Insaurralde.
Al tratarse de un candidato poco conocido en la mayoría de los distritos, durante
la primera etapa de la campaña hubo una fuerte presencia de la presidenta Cristina
Fernández de Kirchner y del gobernador Daniel Scioli mostrándose junto a él. De esta
manera, en los primeros materiales de comunicación, el oficialismo destaca los logros
obtenidos durante los últimos diez años bajo el lema “en la vida hay que elegir”. Así
destacan: la inclusión, la solidaridad, la recuperación de empresas nacionales, la
Asignación Universal por Hijo, el plan Conectar Igualdad, etc, sin hacer referencia
alguna a temas securitarios.
También hay otros spots en los cuales el propio Insaurralde se presenta a sí
mismo, donde hace un fuerte hincapié en lo afectivo: “La política me relaciona de
muchos afectos. Más allá que dicen que en política a los afectos siempre hay que
dejarlos de lado, yo no puedo. Sin amor, sin cariño, no puedo” y concluye que junto con
Daniel Scioli: “Formamos parte de un gran proyecto de ideas, de debate donde
pensamos en cómo incluir a la mayoría de los argentinos”. También deciden recalcar su
gestión en el municipio de Lomas de Zamora, se muestra a vecinos destacando las
soluciones que les trajo en materia de inundaciones y de pavimentación.
Ante la llegada de las PASO, Martín Insaurralde ya era lo suficientemente
conocido como para despegarse de la imagen de la presidenta y del gobernador, por eso,
luego de las elecciones de agosto, la campaña cambió de una forma considerable y pasó
a centrarse exclusivamente en su figura. Se apela al doble juego entre sus iniciales “MI”
y el pronombre posesivo “mi” para construir diferentes expresiones como “MI
diputado”, “MI convicción”, “MI vida”, entre otros. En la misma línea con los spots
anteriores, continúa la apelación al componente emocional, se lo ve al candidato
sonriente, agradeciendo a todos los que lo votaron –sin conocerlo- e invitando a quienes
no lo hicieron a hacerlo. En esta línea emotiva también se dedica un spot especialmente
a repasar la vida personal y profesional del candidato, con imágenes de su familia, su
infancia, sus logros en Lomas de Zamora y terminando con su compromiso y su gente.
El discurso oficialista hizo pocas referencias a cuestiones vinculadas a la
seguridad, sin embargo, es el propio Insaurralde quien pone en debate uno de los temas
más controvertidos: la baja en la edad de imputabilidad de menores. Es una cuestión que
durante la campaña de las PASO no se debatió, sin embargo el tema pasó a ocupar un
lugar importante a partir de las declaraciones que el intendente de Lomas de Zamora
hizo el 5 de septiembre en un programa de televisión. Allí afirmó que durante los
próximos días presentaría dos proyectos: uno para bajar la edad de imputabilidad de los
16 a los 14 años y otro para fomentar el desarme en la provincia de Buenos Aires. A
partir de estos dichos el debate se instala en la agenda de los candidatos de todo el país.
Las cuestiones relacionadas con la seguridad no habían formado parte de la
campaña de los candidatos oficialistas, sin embargo en declaraciones posteriores,
Insaurralde afirmó que “la seguridad es parte de la agenda de este gobierno”.
Básicamente lo que propuso fue la conformación de un Régimen Penal Juvenil que
aborde a los jóvenes de entre 14 y 18 años, el objetivo sería poder reinsertar a los
menores que delinquen brindándoles un tratamiento diferente al que se le da a los
adultos en las cárceles: “Lo que no queremos es que los menores entren en comisarías o
penales donde estén en contacto con delincuentes mayores de edad y donde se
involucran en la universidad del delito”.
En línea con las tecnologías de gobierno mencionadas, las propuestas en relación
a la seguridad hacen hincapié en la noción de prevención para lo cual proponen ampliar
y mejorar las dotaciones policiales. También destacaron la necesidad de garantizar la
inclusión social como factor determinante para garantizar la seguridad.
3.c) Propuestas de seguridad del Frente Progresista Cívico y Social
El partido encabezado por Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, reforzó su
discurso frente al tema de la inseguridad luego de las PASO. La cuestión ya aparecía en
los spots previos, con menciones que hacían referencia a la definición de la inseguridad
como una sensación, en clara alusión a declaraciones previas de diversos referentes del
kirchnerismo respecto a la temática. “Venimos a terminar con la inseguridad, para que
la tranquilidad sea la única sensación que tengamos”, expresa Alfonsín en uno de los
spots.
Sin embargo, es preciso aclarar que la existencia del “sentimiento de
inseguridad” no explica por sí misma ni bajos ni altos niveles delictivos. En realidad, el
sentimiento de inseguridad guarda una autonomía relativa respecto al delito: si bien
aumenta al incrementarse la victimización, una vez instalado como problema social ya
no disminuye al ritmo de las tasas del delito (Kessler, 2011). Es por esto que, más allá
de las estadísticas delictivas, la lucha contra el crimen se consolida como elemento
privilegiado en las agendas electorales y la inseguridad se presenta como una temática
recurrente de las disputas políticas por el gobierno de las ciudades.
En la campaña diseñada por el Frente Progresista Cívico y Social para las
elecciones legislativas generales de octubre, el discurso centrado en la necesidad de
“unir” el país, que los candidatos describen como fuertemente fragmentado debido a las
confrontaciones políticas, es reemplazado por la idea de “futuro”, a través de la
utilización de mensajes de alumnos de las escuelas que hospedan las elecciones, quienes
piden a los votantes que “piensen en ellos y en su futuro”, eligiendo lo que esos chicos
“quieren”: alguien que no robe y no sea corrupto. De esta forma, a través de una
identificación de la acción de la protagonista del spot con la voz de los niños, son los
niños los que deciden tomar la boleta de la fórmula “Stolbizer-Alfonsín”. Es el “futuro”
el que los elige.
A su vez, estableciendo un puente entre ambas campañas, se revela una notable
conexión entre los conceptos de “futuro” y de “seguridad”. En la construcción
sintagmática ambas unidades aparecen como intercambiables. Así, el slogan “el futuro
empieza en tu voto” se transforma en “la seguridad empieza en tu voto”. Utilizando un
registro informal y directo, el spot de campaña de esta fuerza electoral comienza con la
voz de Stolbizer que presenta el problema: “La inseguridad está en la puerta de tu casa”,
se escucha decir a la candidata a diputada por la Provincia de Buenos Aires. A partir de
allí, el discurso se centra en la presentación de las propuestas para su “erradicación”. La
particularidad de la apelación a la inseguridad en el caso del frente de Stobizer y
Alfonsín es la definición misma del problema. A diferencia de los otros partidos
políticos, los candidatos del Frente Progresista Cívico y Social proponen ir al “foco del
problema” a través de la presentación de un “Plan Nacional de Combate contra las
Drogas y las Armas”.
En el discurso se identifica a “nuestros jóvenes” con las víctimas de las “mafias
del narcotráfico”, alejándose así del preconcepto difundido por los realistas de derecha
que asocia a los jóvenes y adolescentes con potenciales victimarios y disturbadores del
orden público (Di Iulio, 2011). La idea que atraviesa la argumentación es que tanto los
barrios como los jóvenes del conurbano bonaerense son utilizados por las redes de
tráfico de drogas para su producción y distribución.
En esta línea, se propone “urbanizar los barrios más vulnerables”, “apoyar a las
empresas que den empleo a los jóvenes” y “poner tutores de apoyo para que los chicos
se queden donde tienen que estar: en la escuela”. Paralelamente, Stobizer propone la
creación de un “programa nacional eficaz de tratamiento de adicciones” y promete
“poner fin a las zonas liberadas de la droga y a la corrupción policial”, a través de la
implementación de líneas de denuncias anónimas, protección de testigos y “fiscales que
persigan a los narcotraficantes”. Asimismo, se menciona la necesidad de proteger las
fronteras para evitar el ingreso de las drogas, para lo cual se recurre a la utilización de la
tecnología: cámaras de seguridad, radares y escáneres aparecen como protagonistas de
la estrategia de prevención. Finalmente, se menciona la necesidad de nuevas políticas
nacionales, como la creación de una “Agencia Nacional de Combate al Narcotráfico y la
Criminalidad Compleja”, que prevé centralizar información procedente de todas las
fuerzas y trabajar en conjunto con otros países, y un “Plan Nacional de Armas”,
destinado a impedir el robo de armas de las fuerzas públicas y a combatir los almacenes
ilegales.
En el cierre del spot, el discurso apela en modo implícito a la disputa con el
oficialismo y el gobierno de turno. Mientras el mensaje se ramifica y diverge en los
niveles sonoro y visual, ambos contenidos se referencian mutuamente. “Vamos a ir a
fondo, podés sentirte seguro”, se escucha decir en la voz de Margarita Stolbizer,
mientras que en la escritura en pantalla se lee “contra las mafias dentro y fuera del
Estado” y, a través de un aumento en el tamaño de la tipografía, se resalta el vocablo
“dentro”.

3.b) Propuestas de seguridad en Unidos por la Libertad y el Trabajo
Francisco de Narváez, líder del partido, fue otro de los candidatos que decidió
centrar su campaña en la “inseguridad” con la propuesta de un fuerte endurecimiento de
las penas. En la campaña anterior a las PASO, y en el marco de la serie de spots que
reclamaban la necesidad de un debate entre los candidatos, De Narváez sentenciaba:
“No sólo camaritas, un plan integral de seguridad nacional”. Luego de las Primarias y
realizado el lanzamiento de dicho plan, el slogan “Ella o Vos” que caracterizaba la
campaña gráfica y audiovisual del candidato perdió protagonismo frente la nueva frase
propositiva: “Por tu vida. Un crimen, un castigo”, de esta manera, refuerza la
perspectiva biopolítica que adquiere la temática, la contigüidad entre vida y seguridad
en este caso es totalmente explícita.
El Plan Integral de Seguridad, Justicia y Sistema Carcelario presentado por el
partido se basa en cinco ejes centrales: “enfrentar al crimen organizado”, “prevención
social en los lugares del delito”, “modernización policial”, “modernización del sistema
judicial” y “modernización del sistema penitenciario”. El primero de los ejes prevé la
unificación de la información criminal, el incremento del control de fronteras, la
coordinación de las fuerzas de seguridad a nivel nacional, terminar con el mercado de
armas y municiones ilegales, y la lucha contra el blanqueo de dinero ilegal. En segundo
lugar, la denominada “prevención social” incluye, en realidad, estrategias de prevención
situacional del delito: instalación de cámaras de seguridad en las zonas “más
peligrosas”, control de los accesos, limpieza de terrenos baldíos y aumento de la
iluminación pública. Añaden, además, un programa de incentivo profesional y deportivo
para la juventud, la capacitación para prevenir el delito en grupos vulnerables y, la
asistencia jurídica y psicológica para las víctimas de delitos.
La “modernización policial”, por su parte, propone un “nuevo modelo policial”:
eficaz, con más y mejores policías, proactivo y comunitario. El proyecto describe la
necesidad de implementar un único sistema informático de estadística, información
criminal y mapeo del delito. Por otro lado, la “modernización del sistema judicial”
implicaría la descentralización de fiscalías acercándolas a la gente y el potenciamiento
de la policía judicial. A los fines de contar con una “justicia más ágil”, el programa
prevé la reorganización de la estructura judicial, simplificación y agilización de los
procesos, descentralización y juicio por jurados, e implementación de mediación penal.
En cuanto a la “modernización del sistema penitenciario” el proyecto pretende
demoler las cárceles de más de 100 años y construir 10.000 plazas nuevas de acuerdo a
estándares internacionales. A su vez, prevé la creación de institutos especializados para
menores, con mayores actividades educativas y deportivas que alejen a los menores de
la droga, programas de educación y capacitación laboral para el 100% de los internos.
Finalmente, añade la necesidad de incrementar el control de los liberados e implementar
el fuero de responsabilidad penal juvenil con capacitación y presupuesto.
Estas propuestas se reproducen a través de la amplia estrategia de comunicación
elegida para abordar la temática. En uno se los spots audiovisuales se ve a una niña que
escribe un menaje en un papel y se lo da a su madre quien a su vez lo va entregando a
diferentes personas hasta que un niño se lo da a Francisco De Narváez diciendo: “tomá
Francisco, esto es de todos”. El mensaje dice: “queremos vivir sin miedo” y el spot
cierra con la placa: “Por tu vida. Un crimen, un castigo”. La palabra “todos” hace
referencia a “todas” las personas que aparecen en el video: una madre con su hija,
personas trabajando, estudiando, ancianos, un niño. “Todos” son los ciudadanos que
estudian, trabajan y, según sostiene el spot, quieren “vivir sin miedo”. Sin embargo, el
“miedo” no aparece representado, solamente se establece la necesidad –imperante- de
vivir de esa forma.
Otro de los spots previo a las PASO, menciona el hecho de estar “hartos” de
varias cuestionas actuales, una de ellas es la inseguridad, en el video aparecen personas
similares a los potenciales votantes (jóvenes, adultos, ancianos hombres y mujeres,
habitantes de la ciudad y del campo) entre ellas una mujer que dice: “Hartos de que nos
roben: la casa, la cartera, el auto, el celular. Todo”. Se trata de objetos de uso cotidiano
comúnmente sustraídos por los delincuentes, una situación cotidiana que a muchos
bonaerenses les tocó vivir y que condensa varias de las racionalidades políticas
mencionadas.
Con la puesta en escena de este tipo de discursividades, se pretende generar
cierta empatía con el potencial votante a partir de la elección y representación de los
protagonistas y de la reproducción de muchos de los discursos que circulan
habitualmente en estos sectores sociales.
4. Conclusiones

En las sociedades securitarias, el delito se presenta en el marco de una serie de
acontecimientos probables y las reacciones del poder frente a ese fenómeno implican un
cálculo de costos (Foucault, 2006). Los mecanismos de prevención implican, en este
sentido, una forzosa pérdida de libertad que resulta de un intento por controlar todo
daño potencial que resulte imprevisible en la población. Así, la administración de los
riesgos aparece como un nuevo y poderoso mecanismo de control vinculado al
biopoder. Sin embargo, la inflación de la sensibilidad a los riesgos hace que la búsqueda
de seguridad sea siempre infinita y frustrada (Castel, 2004). En estas ciudades devenidas
en enormes panópticos la cuestión ya no es el control del crimen sino la vigilancia como
mecanismo para garantizar la visibilidad y, junto con ella, la exclusión de los “temidos
extraños” (Koskela, 2000: 260). Más allá de los resultados poco comprobables, el
recurso político a la videovigilancia no tiene que ver con su efectividad real si no con su
valor simbólico: el hecho de saber que se está haciendo algo en relación al problema del
delito genera un sentimiento de protección en los ciudadanos (Norris et al., 2004).
En el contexto de estas elecciones legislativas, las racionalidades políticas se
combinan de manera tal con las tecnologías de gobierno que se establece una relación
metonímica entre “seguridad” y “vida”. Las propuestas electorales en la materia se
condicen con las racionalidades políticas que circulan sobre el tema, en sus discursos se
reproducen las ideas e imágenes de un sector importante de la sociedad civil que
reclama una tranquilidad perdida, los políticos vienen a poner a disposición una serie de
tecnologías de gobierno que permitirán recuperar ese bien tan preciado que les fue
“quitado” a los bonaerenses. También cabe destacar que los significantes “vida” y
“miedo” aparecen permanentemente en el discurso electoral. Se trata del miedo a perder
la vida a causa de la inseguridad y es eso lo que los políticos vienen a resolver a partir
de la puesta en práctica de sus diferentes propuestas.
En la edad biopolítica de la seguridad se pueden identificar claramente dos
personajes: el sospechoso y la víctima (De Marinis, 1999: 289). En la campaña
analizada la figura de la víctima aparece en la gran mayoría de los spots sobre el tema,
pero no necesariamente desde el lugar del dolor y de la desesperación -como sí lo hace
en el discurso mediático- en esta oportunidad las “víctimas” forman parte de ese
“nosotros” que “queremos vivir tranquilos” al cual le hablan los diferentes candidatos.
El lugar de las amenazas también es claro: las drogas, las armas, el narcotráfico, los
delincuentes y la corrupción policial son algunas de las más representativas y su mera
existencia sirve como argumento para proponer más vigilancia, más policía y más
control.